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La frase suelta del Día

Ríe todo lo que quieras, no por enamorar a alguien. Si no para que sepa que eres feliz y no lo necesitas.

23.8.11

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Y en mi lista de reproducción dejaron de sonar las canciones que homenajeaban al amor. Se apagó mi sonrisa al escuchar tu nombre, mis pupilas ya no se dilatan cuando te ven caminar hacía mí. No se acabó el amor, se esfumaron las ganas de sentirlo. Me niego a ser más tu gran amor y, al mismo tiempo, tu idiota favorita. El día de mañana te despertarás y no estaré a tu lado para perdonar tus tonterías, no me verás más llorando por tu poca posibilidad de valorar a esta M U J E R con las letras bien puestas, que apostó por ti. Simplemente me cansé de ser un poco ilusa y pensar que amar ya es garantía de otras cosas como la sinceridad, la fidelidad y el respeto.

El tiempo dice muchas cosas, pero no apela a continuar con algo que, más que ofrecerme alegrías, atormenta mis días como un Karma. Y yo le pregunto a mi conciencia, ¿realmente hiciste algo tan malo, como para destrozarme la existencia de esta manera? Es cierto que nunca todo es negativo. El problema es que tú pareces encargarte de empañar mi felicidad con tus estupideces. Quizá llegamos en épocas distintas. Quizá yo busco un hombre y tú solo eres un ratón. Sea como sea, se que no vas a cambiar y me gustaría creerte cuando dices que me amas, pero más allá de eso, hay noches enteras que avalan mis ganas de sacarte de mi vida, y litros de lágrimas que desgastaron mis ojos. Esos que solo debieron estar destinados a brillar enamorados. 

19.8.11

Hombres santos lidiando con Locas problemáticas

Hoy, fue un día más de enojo, ira, impotencia y cierta sensación de decepción, esa que todas hemos sentido cuando un hombre falla. No hay cosa mínima cuando se trata de alimentar una ilusión. Ellos deberían sentirse alagados porque después de tres años de verles la cara, aún enciendan en nosotras una euforia que se desata con la sola idea de tenerlos junto a nosotras, pero no, solo se encargan de ir apagando paulatinamente dicha histeria infantil - tal cual, una niña que ve a su amiguita todos los días y sin importar el detalle, cada encuentro es igual de emocionante que el primero-. Predican de su miedo a perdernos y escasean sus ganas de conservarnos. ¡Qué irónico puede ser todo! Una se enamora y, a la largo de la relación, descubre que mientras su esfuerzo por fortalecer el amor día a día es algo infaltable, cómo una lucha constante, él se encarga de sabotear las expectativas puestas en el amor. Lamentablemente, lo perceptivos no se les da. Ellos no notarán que están desmoronando lo que cada día tratamos de construir, que están atacando nuestras ganas de quererlos como si fuera el último día, con la desazón de incumplir con las promesas que ellos mismos hacen. 

En medio de la impotencia por sentirnos desilusionadas, las que tenemos una pizca de agallas, alzamos nuestra voz de protesta frente a las cosas que nos dañan. Y la impotencia crece. No somos más que unas locas problemáticas que solo buscan pelear. Es tanta la incomprensión, que a pesar, de gastar mi saliva y acabar con mi repertorio de palabras, solo recibo respuestas absurdas y promesas que no son más que frases hechas. Será que nuestro destino es estar subordinadas al desgano y supremacía de un hombre que no valora más allá de sus narices. Y el amor es tan complicado que muchas veces desearíamos darle delete a nuestras mentes, a nuestro corazón, olvidar a los ingratos que regalan una sonrisa y nos abofetean con la decepción tres veces más. 

Espero que si el amor están poco recompensado, en algún momento mi corazón se cansé de amar o  de vivir, pero que se acabe este martirio, que por momentos es feliz y el mayor tiempo es depresivo. 

7.8.11

"Los hombres siempre dicen la verdad"

Los hombres quieren dos cosas claras - hablando de manera cruda y obviando a esa minoría que si nos trata como unas reinas - tener y dejar, para luego repetir el proceso con cualquier otra ingenua que se preste para jugar. 

Creíste conocer al hombre más maravilloso del planeta: Tierno, amoroso, detallista, "tranquilo", "sincero". Y quizá muy tarde caíste en la cuenta de que ese que se presentó no es como el que se esconde tras la careta del "galán". Una tarde fue tu amigo, el que con una melodiosa voz te dedicó un par de canciones de Camila. Y tú, como toda niña grande que apenas se topa con los lobos feroces, lo confundiste con un inofensivo cachorrito. Un beso fue suficiente para construir una historia de amor. tú, te enamorabas; él pensaba en como podría conseguir más. Obvio, un beso, para el susodicho, era apenas el punto inicial del recorrido. Tú, virgen e idiota que todavía cree que los hombres no dicen "te amo" a menos que realmente lo sientan, que la sinceridad se refleja en los ojos. Mi querida inocente, ya hasta el color de los ojos resulta dudoso. Hay que pensar con malicia y desconfiar al menos un poco de la sinceridad del bla bla bla.

Un idiota te robó algo que guardabas con demasiada cautela. Era la noticia del día, pero tú ni sospechabas. Después de darle lo que el señorito quería, no conseguiste más que las "Gracias, fue un gusto. No me llames, yo te llamo." Llorar no sirve de nada, insultar, está demás, que le digas o no que es un idiota, no cambiará nada, él lo sabe y aprende a vivir con eso. Si fuiste ingenua, no es tu culpa. La ilusión ciega a las personas, en especial, nos ciega a nosotras, pero ese, que se dice hombre, seguirá aprovechando la candidez de alguna otra chiquilla que piensa que los hombres siempre dicen la verdad. 

3.8.11

El valor del amor

Es formidable despertarse sabiendo que tienes a tu lado a todas las personas que amas y pensar que nunca se irán de tu lado. Sin embargo, a veces llegamos a sentirlas tan nuestras, tan presentes que olvidamos alimentar el amor que sienten por nosotros. Y los sentimientos son como los seres vivos, nacen, crecen y si no reciben el cuidado necesario, mueren. En un mundo que cada minuto se vuelve más frío, el calor de un abrazo sincero, de una caricia que pide eternidad se hace más escaso. ¡Que ingratos somos! Es como cuando eramos pequeños, deseábamos tanto el juguete de moda y cuando lo teníamos, lo adorábamos dos días y luego a arrumbarlo en el baúl de cosas sin importancia. Eso es lo mismo que hacemos con las personas que nos aman. La familia, mal que bien, siempre va estar presente en tu vida, de una u otra manera. Los amigos y la pareja pueden amarte infinitamente, pero no al punto de abandonar su amor propio, para ser parte de tu baúl. En el momento que sientan que tu has perdido el valor por todo lo que te dan, sentirán vacío su esfuerzo y su expresión de estima por ti y se irán, porque somos demasiado valiosos para ser arrumbados.